Escrito por José E. Rivera Santana / MINH

Tres eventos importantes y paradójicos ocurrieron la semana pasada y se suman a lo que parece una repetición del despelote frecuente que caracteriza nuestra realidad, porque, desafortunadamente, hace tiempo que lo lógico, lo normal, lo que se supone que el conocimiento y la experiencia humana nos ayude a identificar con racionalidad, tropieza con su contrario. Dejaron de tener sentido común cosas básicas: lo que es primero de lo después, subir el primer escalón para llegar al último, los buenos días antes de las buenas tardes.

Si bien no había sido anunciada oficialmente, en realidad la sequía comenzó hace unos meses atrás. Las lluvias han amainado desde enero de este año y consistentemente los cuerpos de agua que sirven de fuente de extracción han reflejado bajas significativas en sus caudales.
La designación y probable nombramiento del exteniente coronel José Caldero López como superintendente de la Policía no debe pasar sin antes apuntar y tener claro su récord.
«Considero que la malversación de fondos públicos, el saqueo de recursos pertenecientes a los ciudadanos, el manejo administrativo fraudulento de las agencias públicas para beneficiar a amigos y claques debe ser considerado como traición a la Patria. Pero, lamentablemente, ese delito no existe en una colonia.»



