13 de marzo de 2025
En enero de 2002 el Presidente George W. Bush anunció su decisión de crear en la Base Naval de Guantánamo, Cuba, una prisión que, según palabras del entones Secretario de la Defensa, Donald Rumsfeld, albergaría “lo peor de lo peor” de las personas sospechosas de cometer actos terroristas contra Estados Unidos, en particular contra las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001. El 17 de septiembre de 2001, Bush había impartido órdenes a la Agencia Central de Inteligencia de desarrollar centros de detención en territorios de Estados Unidos. Más de dos décadas después, bajo el mismo argumento de “lo peor de lo peor”, Donald Trump ha propuesto albergar en las instalaciones de la Base Naval de Guantánamo un centro de detención permanente para inmigrantes sin autorización de residencia o permiso para vivir en Estados Unidos, que hayan cometido delitos en dicho país.
De acuerdo con Kenneth Roth, Director Ejecutivo de “Human Rigths Watch”, en su artículo publicado en la Revista Foreign Affairs, Volumen 87, Núm. 3, mayo-junio de 2008, titulado After Guantánamo: The Case Against Preventive Detention, ya desde entonces dicha prisión había pasado a convertirse en el símbolo de cómo Estados Unidos, a nombre de la lucha contra el terrorismo, violentaba flagrantemente los derechos humanos de los allí detenidos. Se calculaba entonces que cerca de 778 personas habían sido llevadas a Guantánamo de las cuales, el Gobierno de Estados Unidos insistía que alrededor de 150 de ellos, conspiraron o llevaron a cabo acciones terroristas mayormente en Afganistán e Iraq.




