Escrito por Julio A. Muriente Pérez | MINH

Tengo viva en la memoria la primera ocasión en que fui a Vieques. Fue el 4 de marzo de 1972; hace casi medio siglo. Entonces presidía la Federación de Universitarios Pro Independencia (FUPI) en la Universidad de Puerto Rico (UPR). Estaba próximo a cumplir 21 años. Ese día se conmemoraba el segundo aniversario del asesinato de la joven universitaria Antonia Martínez Lagares, víctima del disparo de un policía el 4 de marzo de 1970, en medio de incidentes relacionados con la lucha contra el servicio militar obligatorio, la guerra de Vietnam y el ROTC.







