Escrito por Julio A. Muriente Pérez / Copresidente del MINH

«Cuando Alexander Haig, el guerrerista secretario de Estado estadounidense, se enteró de la acción armada dijo que era un “pasmoso acontecimiento”. No era para menos. Penetrar una base aérea estadounidense, dejar plantados decenas de explosivos y volar por los aires nueve aviones, todo esto sin dejar rastro, pasma al más aguzado halcón.»








