Escrito por Julio A. Muriente Pérez / Copresidente del MINH
Estimado Mario:
He leído detenidamente tus trabajos sobre Cuba publicados en la edición del 18 de septiembre de El Nuevo Día. Luego de haberte conocido en La Habana en los días en que iniciaste estos trabajos, y de que conversáramos sobre diversos temas, ha sido para mí una decepción enorme lo que he leído hoy.
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El Congreso de Panamá—suprema aspiración de integración hispanoamericana del Libertador Simón Bolívar—se reunió durante los días 22 de junio al 15 de julio de 1826, en lo que entonces era territorio de una Colombia que comprendía además Venezuela y Ecuador. Desde entonces han pasado ciento ochenta y cinco años.
El 11 de septiembre de 2001 me encontraba en Japón ofreciendo conferencias en favor de la paz y la desmilitarización para Vieques. Había sido invitado por una organización antimilitarista de ese país asiático, donde ubican más de ciento treinta instalaciones militares estadounidenses, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.
“La mala noticia –advertía un periodista radial días después del paso del huracán Irene– es que va a llover”.
El 14 de julio se cumplen quince años de la celebración de la gran manifestación denominada La Nación en Marcha. Esa fecha y aquel evento adquieren una enorme importancia y pertinencia en el presente, particularmente por su significación política.



