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A cuatro años del inicio de la operación militar limitada de la Federación de Rusia en suelo ucraniano: breve reflexión

 

 

24 de febrero de 2026

El 24 de febrero de 2026 se cumplieron 4 años del inicio de la operación militar limitada por parte de la Federación de Rusia en suelo ucraniano. Los antecedentes de la operación militar rusa encuentra su origen en el Golpe de Estado dado en 2013 al entonces gobierno constitucional ejercido por Víctor Yanukovich a manos de sectores derechistas y fascistas dentro de Ucrania.

Ucrania es un país con una superficie equivalente a España y Portugal juntas, con 608,628 Kms.2, lo que es 66 veces más grande que Puerto Rico. Contaba además al inicio del conflicto actual, con 44 millones de habitantes. Ucrania declaró su independencia con la disolución de la Unión Soviética el día 24 de agosto de 1991.

Previo a la Primera Guerra Mundial, una parte de su territorio perteneció al Imperio Austro-Húngaro; mientras otra parte estuvo integrado al Imperio Ruso. Tras la Revolución Rusa de 1917, una parte del territorio conformó la República Nacional de Ucrania Occidental. Con el triunfo de la Revolución Rusa pasó a formar parte de la Unión Soviética.



Es finalizada la Primera Guerra Mundial, en la conferencia del Tratado de Versalles de 1919, de donde surge la Liga de Naciones en 1920. Ucrania fue reconocida como un Estado participante de dicha Liga.

En 1941 el territorio fue invadido por los nazis como parte de la “Operación Barbarroja”.

La península de Crimea, que entonces formaba parte de la URSS, fue cedida por el presídium soviético a Ucrania en 1954. En Crimea se encuentra la sede de la Flota del Mar Negro de Rusia. Crimea tiene una superficie de 27 mil Kms. cuadrados. Figuraba antes de la cesión a Ucrania como República Autónoma Socialista de Crimea. Luego pasó a ser la República Autónoma Socialista de Ucrania.

Con la caída de la Unión Soviética, varias de sus repúblicas europeas mayormente de la región del Báltico, proclamaron su independencia: (Estonia, Letonia y Lituania); así como en la porción europea de la antigua Unión Soviética (Ucrania, Belarus y Moldavia); como también varias repúblicas asiáticas (Kazajistán, Kirguistán, Uzbekistán, Turkmenistán y Tayikistán); y otras en Asia Central (Georgia, Armenia y Azerbaiyán).

Ucrania tiene la particularidad de que la población residente en la porción occidental del país se considera a sí misma europea; mientras la población residente en la porción oriental se considera mayormente rusa. En la porción oriental de Ucrania se encuentra la Región del Donbás, poblada mayormente por ciudadanos de origen ruso. Desde hace años en la región venía gestándose un movimiento de secesión en las zonas de Donetsk y Lugansk. Existen también amplias zonas ubicadas en la porción sur y sur-oriental, aledañas al Mar de Azov y el Mar Negro, pobladas mayoritariamente por personas étnicamente rusos.

A partir del 6 de abril de 2014 se produjeron incidentes violentos en la región del Donbás (Donetsk y Lugansk). La región tiene una superficie similar a Suiza. Se alcanzó un Armisticio que puso fin parcialmente a las hostilidades conocido como “Acuerdos de Minsk” del 14 de febrero de 2015.

Las primeras advertencias para el desarrollo del actual operación militar rusa en Ucrania fue la intención de la Unión Europea, Estados Unidos y la OTAN, con la complicidad del gobierno de ucraniano, de que este país ingresara a la OTAN. Este elemento colocaba la alianza militar occidental dentro del Mar Negro, apenas a unos cientos de millas de la capital rusa, en donde se amenazaba con la colocación de misiles con potencial de carga nuclear, dirigidos a la Federación de Rusia en conjunto con aquellos desplegados en Polonia y Hungría.

De acuerdo con Global Fire Power, previo al inicio de la guerra, Ucrania tenía el ejército número 36 en el mundo. Contaba con 255 mil efectivos y 900 mil reservistas; 285 aviones (sólo 34 de ataque); 111 helicópteros de transporte y 34 de ataque; 22,430 tanques, 11,435 vehículos blindados, 550 lanzaderas de cohetes, 2,041 carros de artillería y 40 de artillería autopropulsada, 1 fragata y lanchas de patrullaje.

Rusia, por su parte, contaba con 1 millón de efectivos, 2 millones de reservistas y 550 mil paramilitares; 742 aviones de combate; 789 aviones interceptores, bombarderos y aparatos de entrenamiento; 1,540 helicópteros de combate, 13 mil tanques, 27 mil vehículos blindados, 6,540 piezas de artillería autopropulsada, 4,465 piezas de artillería remolcada y 390 lanzaderas de cohetes; 1 portaviones, 15 destructores, 85 corbetas, 11 fragatas, 64 submarinos, 65 lanchas patrulleras y 45 buques antiminas.

Las operaciones militares rusas, contrario a lo que se estimaba, que era hacia las regiones de Donestsk y Lugansk, se amplió originalmente a toda la frontera norte, incluyendo Belarús; el sur de Ucrania desde el Mar Negro, el Mar de Azov y la península de Crimea; y desde las regiones fronterizas con las recién reconocidas repúblicas de Lugansk y Donetsk. Sus objetivos principales fueron dirigidos a instalaciones militares de Ucrania, sistemas de radares, infraestructura militar y civil que pudiera servir a Ucrania con fines militares.

Mientras las tropas rusas originalmente continuaban su avance hacia el interior de Ucrania, se llevó a cabo una segunda ronda de conversaciones de paz en la vecina Belarús. Las partes hicieron público el contenido de la totalidad de lo conversado y de las propuestas sobre la mesa. Una de ellas era la demanda del reconocimiento por parte de Ucrania de la soberanía de la Federación de Rusia sobre Crimea; la desmilitarización de Ucrania; el compromiso de Ucrania de no entrar en la OTAN, ni permitir en su territorio instalaciones militares de Occidente; y la desnazificación de las organizaciones paramilitares en Ucrania, consideradas neo nazis por Rusia..

El Borrador de Acuerdo de Paz negociado en Turquía por Ucrania y Rusia el 15 de abril de 2022, apenas un mes después de iniciada la guerra contenía los siguientes puntos: (a) A solicitud de Ucrania como gesto de paz, la retirada del personal militar ruso cerca de Kiev, (b) Disolución del gobierno y convocatoria a nuevas elecciones; (c) Neutralidad permanente de Ucrania (similar a la acordada con la URSS para su independencia); (d) Limitar sus fuerzas armadas y de seguridad a 250 mil efectivos; (e) La renuncia de Ucrania a ingresar a la OTAN o al desarrollo de fuerzas que expongan la seguridad de Rusia; (f) Reconocimiento de la cesión legal de Crimea a la Federación Rusa; (g) Cesión de las regiones de Donetsk, Lugansk, Zaporozhie, Jersón y Jarkov.Las negociaciones no prosperaron.

Mientras Rusia insiste que su operación militar se trata de una intervención limitada, dirigida a proteger sus fronteras y zonas de seguridad; a la eliminación de la infraestructura ucraniana que pueda servir de plataforma para una agresión a su país; a la desnazificación de tropas irregulares en Ucrania; a la protección de sus nacionales en la región de Donbás y al aseguramiento de su control naval en el Mar Negro y Crimea; por su parte Ucrania reclama que la invasión rusa ha sido en violación del derecho internacional; solicita la condena mundial a Rusia; pide de parte de occidente un mayor apoyo militar para enfrentar a Rusia; reclama se agudicen aún más las sanciones impuestas por los Estados Unidos y la Unión Europea contra Rusia; y pide una intervención directa de la OTAN en el conflicto.

Carlos Rivera Lugo, en su ensayo titulado Pashukanis en Ucrania: el Derecho Internacional en un período de transición geoestratégica, publicado en el libro El conflicto Ruso-Ucraniano: perspectivas caribeñas sobre su impacto internacional (2005), indica lo siguiente:

“…El uso de la fuerza en el derecho internacional se rige desde 1945 por el Artículo 2.4 de la Carta de la ONU, el cual impone la obligación de los estados miembros de abstenerse de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia de cualquier estado. Hay dos excepciones: el Consejo de Seguridad puede decidir tomar medidas, incluyendo el uso de la fuerza. La segunda excepción, reconocida en el Artículo 51 de la Carta, reconoce el derecho inmanente de todo estado al uso de la fuerza en legítima defensa individual o colectiva.”

Continúa indicando el profesor Rivera Lugo:

“…El Artículo 51 tiene su origen como norma consuetudinaria debidamente refrendada por la práctica internacional y los tratadistas. Esta segunda excepción se activa cuando la ONU, como ocurrió en el conflicto actual en Ucrania, no actúe frente a una amenaza a la seguridad de un estado miembro, en cuyo caso se le reconoce al estado miembro el derecho al uso de la fuerza. Es un derecho a la legítima defensa que se reconoce a ciertas condiciones: la necesidad y la proporcionalidad. Asimismo, el estado en cuestión está obligado a informar al Consejo de Seguridad de sus acciones, lo que sí hizo Rusia, cesar éstas una vez dicho cuerpo haya adoptado las medidas necesarias para restablecer la paz, lo que aún no ha ocurrido.”

Finamente, indica el profesor Rivera Lugo:

“ Los acuerdos de Minsk pudieron haber servido de marco para evitar la intervención de Rusia en Ucrania. Dichos acuerdos fueron ignorados tanto por Estados Unidos, la OTAN, la misma Ucrania e, incluso, la ONU. Y es que tan sólo constituían una farsa montada por las potencias occidentales para darle tiempo a la OTAN para armar a Ucrania, ya que entendían era inevitable un choque con Rusia provocado por el interés ucraniano en hacerse miembro de la OTAN, es incluso, estacionar misiles nucleares en la frontera apuntando al territorio ruso. No había la más mínima intención de cumplir con sus términos…Tanto EE. UU. y la UE se preparaban desde el golpe de estado de 2014, para la guerra en Ucrania.”

El argumento de “guerra preventiva” o “ataque preventivo” en el presente contexto no es una invención rusa. De hecho, en más de una ocasión estos argumentos también han sido invocados por el gobierno de los Estados Unidos, por ejemplo, como parte de su llamada guerra contra el terrorismo; o como parte de sus intervenciones en búsqueda en otros países de las llamadas “armas de destrucción masiva”; o bajo supuestos donde se invoca la seguridad nacional de dicho país. También fue utilizado en la década de 1960 con la llamada “Crisis de los Misiles” en Cuba. En el ejercicio de la “guerra preventiva” o del “ataque preventivo” impulsadas por los Estados Unidos, también se han hecho eco de ella, con su activa participación y complicidad, países de la Unión Europea y de la Alianza Atlántica de la OTAN. De ahí que resulte contradictorio para estos países criticar a la Federación Rusa por sus acciones en Ucrania.

Como todo conflicto militar, las guerras no suelen ser eternas, son conflictos temporales que tarde o temprano terminan en la mesa de negociación.

A la fecha en que se escribe este ensayo, las consecuencias de la operación militar ofensiva de la Federación Rusa frente a la operación militar defensiva ucraniana ha dejado a grandes porciones de este país en un estado caótico. Miles de estructuras residenciales, carretas, puentes, redes ferroviarias, aeropuertos, escuelas, centros hospitalarios y centros comerciales; instalaciones eléctricas y plantas productoras de gas, entre otros elementos básicos de la infraestructura del país, han sido destruidas o seriamente afectadas. La economía de Ucrania se encuentra en una situación extremadamente débil, mientras el gobierno de Zelensky enfrenta oposición de parte de algunos sectores militares y económicos de importancia.

Una reciente publicación de CNN indica que en el conflicto Ucrania ha perdido alrededor de 10 millones de personas que han muerto, abandonado el país o viven en territorios hoy ocupados por Rusia. La ocupación rusa llega al 22% del territorio de Ucrania antes del inicio de la llamada “operación militar limitada”. Por su parte, un Informe del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, un centro que opera desde Estados Unidos, estimó entre 500 mil y 600 mil el número de ucranianos muertos en los pasados 4 años; mientras señala el estimado de muertos por parte de Rusia en 325 mil efectivos. Se estima el número de refugiados ucranianos en 6 millones.

A pesar de que distintos países como la República Popular China, Turquía, Arabia Saudita, Brasil y Estados Unidos, entre otros, han propuesto algunas sugerencias para el fin del conflicto, incluyendo actuales negociaciones entre las partes con la mediación de Estados Unidos, aún no se ha alcanzado un acuerdo. Ucrania no está dispuesta a ceder territorios a Rusia, y la Federación de Rusia no está dispuesta a retirarse de las zonas ocupadas en Crimea, Donestz, Lungask, Zaporiya y Jersón como tampoco las regiones del Donbás que todavía la Federación de Rusia no ha ocupado militarmente en dicha región.

El mundo tiene puesto sus ojos en torno al resultado de las actuales negociaciones. Qué rumbo tomarán eventualmente resulta difícil predecirlo. Mientras tanto, cada parte está procurando causarle a la otra el mayor daño posible, como elemento importante de presión en las negociaciones. La intransigencia de cada cual, sin embargo, puede llevar a un callejón sin salida donde, a juicio nuestro, Ucrania tiene las de perder.




 


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