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Puerto Rico en los planes de expansión de la presencia militar de Estados Unidos en el Caribe

 

 

 

3 de junio de 2026

En el mes de noviembre de 2025 la Casa Blanca hizo público el documento titulado Estrategia Nacional de Seguridad.

El documento, indica Trump, constituye la hoja de ruta para asegurar que Estados Unidos se mantenga como la nación más exitosa en la historia humana. Para lograr sus metas, indica Trump en el documento, Estados Unidos debe, promover en el Hemisferio Occidental gobiernos estables que limiten la emigración en masa hacia Estados Unidos; gobiernos que cooperen en su campaña antinarco-terrorista contra los carteles y organizaciones criminales; gobiernos que mantengan junto a Estados Unidos la zona al margen de la incursión de empresas extranjeras hostiles, garantizando así el valor añadido por Trump a la Doctrina Monroe del Siglo 19.

La Estrategia Nacional de Seguridad propuso: (a) reajustar la presencia militar global para atender con urgencia las amenazas y los escenarios de importación de drogas hacia Estados Unidos; (b) una mayor presencia de la Marina de Guerra y de la Guardia Costanera para controlar las líneas y amenazas de introducción de drogas o promoción del tráfico ilegal de personas; (c) identificar objetivos para asegurar las fronteras y vencer los carteles de drogas, incluyendo el uso de fuerza letal para sustituir las estrategias de interdicción de décadas pasadas ya fracasadas; y (d) expandir o establecer accesos a importantes localidades.



El cambio de estrategia en materia de interdicción por parte del Comando Sur ha llevado, al 27 de mayo de 2026, el bombardeo y destrucción de 60 lanchas rápidas con alegados cargamentos de drogas y a la ejecución extrajudicial de 197 de sus tripulantes.

En diciembre de 2014 el gobierno de Estados Unidos ya había aprobado la llamada “Ley en Defensa de los Derechos Humanos y la Sociedad Civil en Venezuela”. Con ella se promovía la desestabilización del gobierno presidido por Nicolás Maduro Moros. El 11 de agosto de 2018 Trump había planteado que la opción militar contra Venezuela era una alternativa real a considerar.

El 28 de octubre de 2018, en su discurso ante la ONU, Donald Trump se expresó contra el presidente Maduro, su gobierno y la revolución bolivariana. Anunció su intención de derrocarle y amenazó con una intervención armada a Venezuela.

Luego de múltiples incidentes y controversias, en agosto de 2025 Trump ordenó el desplazamiento de un grupo anfibio de combate a la región sur del Caribe próxima a aguas territoriales de Venezuela. A este se sumaron posteriormente otros buques de guerra, efectivos de la Infantería de Marina, y el portaviones USS Gerald R. Ford (CVN-78).

Como resultado de la determinación de Donald Trump de revivir la aplicación de la Doctrina Monroe en América Latina, entre agosto de 2025 y enero de 2026 se montó un operativo contra Venezuela que trajo consigo el ataque militar al país el 3 de enero de 2026, el secuestro del presidente Nicolás Maduro, su esposa Cilia Flores y sus traslados a una institución penal en Estados Unidos. Para la operación fueron activadas en Puerto Rico, entre otras facilidades, el aeropuerto de la antigua Base Naval de Roosevelt Roads que incluyó el traslado a dichas instalaciones de 10 aviones F-35; el aeropuerto de Aguadilla (Base Ramey) donde ubicaron tres drones MQ-9; el uso de instalaciones del Campamento Santiago en Salinas para entrenamientos de la Infantería de Marina; el uso de otras facilidades civiles en el puerto y aeropuerto de Ponce; así como de las instalaciones del Fuerte Buchanan en el Area Metropolitana de San Juan.

En el operativo del 3 de enero fallecieron más de 100 miembros de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, incluyendo 32 efectivos cubanos pertenecientes al Ministerio del Interior y a las Fuerzas Armadas Revolucionarias que prestaban apoyo en la seguridad del presidente Maduro.

El día 23 de enero de 2026 fue desclasificado, al menos la parte hecha pública, un nuevo documento emitido por el Departamento de Guerra de Estados Unidos (antes Departamento de Defensa). Su título es 2026 NDS National Defense Strategy. Indica el documento que Estados Unidos ha estado en riesgo en el Hemisferio Occidental desde el Siglo 19, lo que entonces dio inicio a la Doctrina Monroe con el eventual Corolario Roosevelt. Hoy día, indica el documento, Estados Unidos se enfrenta al incremento por parte de adversarios provenientes desde Groenlandia en el Ártico hasta el Golfo de América (Golfo de México), el Canal de Panamá y localidades hacia el Sur, lo que coloca a las Américas y en particular a Estados Unidos, en un país menos seguro y estable.

Lo anterior supuso en el pasado, entre otras medidas, descontinuar la cesión de su influencia sobre territorios en el Hemisferio Occidental. Plantea que ahora el Departamento de Guerra le proveerá al presidente y a su gobierno garantías de acceso comercial y militar, desde la región del Ártico hasta América del Sur, especialmente Groenlandia, el Golfo de América (Golfo de México) y el Canal de Panamá. Se trata, indica, de asegurar la vigencia de la Doctrina Monroe en estos tiempos. Esto supone denegar a los adversarios de Estados Unidos la posibilidad para establecer fuerzas o capacidades amenazantes en el Hemisferio y restablecer el poder y las prerrogativas de Estados Unidos en la zona de manera consistente con los intereses de dicho país.

El 29 de enero de 2026 Donald Trump aprobó una Orden Ejecutiva titulada “Abordaje de las Amenazas del Gobierno de Cuba a los Estados Unidos”. Allí indicaba que, como presidente, tiene “el deber imperativo de proteger la seguridad nacional y la política exterior” de su país. De acuerdo con un parte de prensa de Casa Blanca, la Orden Ejecutiva declara una “emergencia nacional”, estableciendo un proceso para imponer sanciones económicas a países que directa o indirectamente vendan o suministren a Cuba petróleo y/o productos derivados del petróleo. La Orden deja abierto el camino a mayores modificaciones si los países afectados por la Orden no “emprenden pasos significativos para abordar la amenaza o alinearse con los objetivos de seguridad nacional y política exterior de Estados Unidos.”

Ya desde mayo de 2003 habían sido cerrados en Puerto Rico, específicamente en Vieques, el Polígono Interno, dedicado a prácticas de armas, desembarcos anfibios y área de tiro por parte de buques de la Segunda Flota, la OTAN y la Infantería de Marina; el de Guerra Submarina y Anti Submarina, localizado entre las islas de Santa Cruz y San Tomás, Islas Vígenes; junto con el Polígono de Guerra Electrónica, localizado entre estas islas, Vieques, Roosevelt Roads y Punta del Este en El Yunque. Permanecieron abiertos los Polígonos Externos (Norte y Sur).

Eventualmente en el año 2004, fue cerrada también la Estación Naval de Roosevelt Roads, que era donde estaban localizadas las fuerzas navales del Comando Sur y del Comando de Operaciones Especiales. Tanto éstos como la sede del Comando Sur se encuentran hoy localizados en Florida.

A partir de entonces, Puerto Rico vivió una reducción significativa de lo que eran las instalaciones militares estadounidenses activas y su utilización. No faltaron quienes indicaron en aquel momento que el valor estratégico de Puerto Rico, desde el punto de vista de su importancia militar en la región, había desaparecido. Algunos avizoraban que tales modificaciones podrían estar acompañadas, de cara al futuro, de cambios en el marco de las relaciones políticas entre nuestro país y Estados Unidos. Otros sectores, sin embargo, sosteníamos que importancia militar de Puerto Rico para Estados Unidos aún seguía existiendo. Destacábamos, además, los intereses económicos de las empresas multinacionales que en Puerto Rico obtienen ganancias netas anuales que exceden los $34 mil millones, lo que hacía a corto plazo improbable un cambio de contenido en marco de las relaciones coloniales vigentes.

A partir del 1 de julio de 2008 Estados Unidos tomó la decisión de restablecer en nuestra región, bajo la supervisión del Comando Sur, la Cuarta Flota. Una de las tareas asignadas al Comando Sur es la lucha contra el narcotráfico, la inmigración ilegal y el terrorismo.

Aunque a nivel oficial voceros del Comando Sur señalaban que la creación de esta nueva Flota no conllevaría un incremento en las operaciones militares de Estados Unidos en la región; aquí en Puerto Rico comenzó a avizorarse un uso más intenso de las facilidades militares de Estados Unidos en función de este cambio. Lo anterior estuvo también de la mano con medidas tomadas por Estados Unidos contra la república Bolivariana de Venezuela.

Los sucesos acaecidos desde entonces nos llevan a concluir que quienes afirmaban que ya Puerto Rico no tenía importancia militar para Estados Unidos, no estaban en lo correcto.

Un estudio reciente de la Junta de Planificación de Puerto Rico emitido por su presidente, Lcdo. Héctor Morales Martínez, titulado “Impacto Económico por la presencia militar en Puerto Rico para el año fiscal 2026” revela, para el presente año, los siguientes datos: (a) una inversión total de $832.5 millones; (b) un impacto económico total de $2,036.5 millones; (c) $254.6 millones en salarios; (d) 12,346 empleos generados. Las partidas antes mencionadas se relacionan principalmente con inversiones en el Fuerte Buchanan, ubicado en el Área Metropolitana de San Juan; la anterior Estación Naval de Roosevelt Roads, localizada en Ceiba; la Base Ramey en Aguadilla; y el Campamento Santiago en Salinas.

Estas partidas se encuentran incluidas en la “Ley de Autorización de Defensa Nacional” (NDAA por sus siglas en inglés). En el caso de Aguadilla, $66.5 millones serían destinados a la construcción de una Escuela; mientras en el caso del Campamento Santiago, $14.5 millones se destinarán a la construcción de Talleres de Ingeniería y Mantenimiento. En el caso de Roosevelt Roads, la cual indica el documento, “se encuentra en una fase de transformación marcado por una reactivación de actividades estratégicas y proyectos de infraestructura clave que buscan transformar la región este de Puerto Rico”, está la rehabilitación y modernización de los sistemas eléctricos, de agua potable, sanitarios, y el acceso vial

Indica el documento que el Fuerte Buchanan, el cual al presente opera con un presupuesto de $500 millones, el 89.6% de dicha partida estaría destinada a proveer servicios a una comunidad civil y militar integrada por 15 mil personas en servicio activo, reservistas y Guardia Nacional. El presupuesto se divide en 31% destinado a inversiones en infraestructura eléctrica, 19% en viviendas para el personal militar; 18% para un centro de entretenimiento; 18% para un centro de operaciones y 13% para barracas de entrenamiento.

De acuerdo con el documento, las obras planeadas para Roosevelt Roads tendrían un impacto de $47.5 millones “en ventas, por la actividad comercial turística y de servicios” en el este de Puerto Rico.

En una noticia del periódico El Vocero de 17 de mayo de 2026, se indica que “en medio del incremento de tensiones entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos, como ocurrió antes de la agresión contra Venezuela”, se informa el “movimiento de soldados y vehículos de guerra del Ejército en varias partes de la isla.” La noticia hace referencia a los municipios de Aguadilla, Mayagüez, Yauco, Ponce, Salinas, Juana Díaz, Ceiba y a la localidad de Puerto Nuevo. La noticia, aunque no lo indica, aparenta referirse a instalaciones de la Reserva del Ejército en Puerto Rico.

La noticia vincula dicha actividad militar con las declaraciones del Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, de que su país podría estar incursionando en Cuba luego que fiscales del Distrito Sur de Florida radicaran cargos contra el ex presidente cubano, General de Ejército Raúl Castro Ruz. Se le imputa que siendo Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias ordenó el derribo de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate en junio de 1996 causando la muerte de cuatro personas, tres de ellas ciudadanos de Estados Unidos.

Por su parte, el ex secretario del Departamento de Seguridad Pública de Puerto Rico, Alexis Torres, indicó que Puerto Rico “sigue siendo considerado un punto estratégico no solo en términos militares, sino también en todo lo que tiene que ver con la política del presidente Trump con relación a la zona del Caribe.” La noticia señala, además, que “Puerto Rico cuenta con los recursos militares estadounidenses para ejecutar cualquier misión en la zona caribeña.”

Por su parte, el periodista José Delgado, corresponsal de El Nuevo Día en Washington, publica en su página electrónica del 2 de junio de 2026 un artículo en el cual destaca ante la retórica de Donald Trump de una posible intervención militar en Cuba, el anuncio del traslado a la entonces Estación Naval de Roosevelt Roads de una fuerza de desplazamiento y respuesta rápida de la Infantería de Marina. La agrupación militar es la conocida como “Fuerza de Combate Litoral 24 LCF-24)”. La misma está compuesta por 1,300 efectivos y el buque de transporte anfibio, USS Fort Lauderdale.

Indica Delgado que previamente, había sido desplegada al Mar Caribe en agosto de 2025 la Fuerza de Combate de Litoral 22 LCF. Esta formaba parte de la Fuerza de Tarea Conjunta Lanza Sur, (JTF-84-2), la cual operaba desde las anteriores facilidades de la Estación Naval de Roosevelt Roads en Ceiba; mientras su Grupo Antiterrorista, operaba desde el USS Iwo Jima (LHD). Estos medios militares tuvieron destacada participación en las operaciones contra Venezuela el 3 de enero de 2026.

La LCF-24 se considera una “herramienta de maniobra ágil, capaz de ejecutar operaciones anfibias, incursiones de precisión y acciones de control marítimo en un entorno híbrido.” Está organizada como una Fuerza de Tarea Aire-Tierra de Marines (MAGTF). Cuenta con aproximadamente 1,300 efectivos y está estructurada por elementos del Tercer Batallón, del 2do. Regimiento de Infantería de Marina; y del Escuadrón Convertiplano Medio 365 (VMM-365), reforzado por aeronaves MV Osprey, Bell AH Viper, Bella UH-1Y Venom; y por el Batallón de Inteligencia de Combate 8.

Como parte de la LCF-24 se encuentra el buque de transporte anfibio USS Lauderdale, mientras en aguas aledañas del Mar Caribe, al presente, se encuentra el portaviones USS Nimitz (CVN 68) y varios buques de escolta.

Otras facilidades localizadas en Puerto Rico, incluyendo la pista Aérea de Roosevelt Roads, en específico en San Juan, Aguadilla, Ponce, Arroyo y Salinas, fueron utilizadas como lugares de entrenamiento previas como parte de los preparativos de Estados Unidos para la operación militar contra Venezuela del 3 de enero de 2026 o para una futura intervención militar contra Cuba.

Indica el periodista José Delgado que el Pentágono mantiene en aguas del Caribe varios destructores y cruceros de misiles guiados así como 2,500 infantes de marina frente a las costas de Virginia en caso de ser necesaria su movilización.

Ciertamente, el uso militar de Puerto Rico por parte de Estados Unidos sigue siendo objeto de gran importancia en los planes de agresión y expansión de la influencia militar de Estados Unidos en la región.




 


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