18 de junio de 2026
La más reciente guerra entre Estados Unidos e Israel contra la República Islámica de Irán comenzó el 28 de febrero de 2026 con bombardeos aéreos sorpresivos aunque esperados sobre varias ciudades iraníes mientras estaban en curso negociaciones diplomáticas entre Estados Unidos e Irán en Ginebra. Se indicaba entonces que mediante las conversaciones traducidas en negociaciones, era posible controlar el proceso perseguido por Irán de desarrollar su armamento nuclear. En respuesta a los ataques de Israel y Estados Unidos, Irán lanzó misiles y drones contra dicho país y contra bases militares estadounidenses ubicadas en la región en países como Baréin, Kuwait, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Jordania e Irak. En el plano económico, la respuesta de Irán fue el cierre selectivo del estrecho de Ormuz causando a occidente un fuerte aumento del precio del petróleo y el gas natural.
El 2 de marzo la guerra se extendió al Líbano, donde se reactivó el conflicto entre la milicia Hezbolá e Israel lanzando el país judío una invasión terrestre del sur de Líbano. Esta guerra fue precedida por la Guerra de los Doce Días de junio de 2025 y por las protestas iraníes de 2025-2026.
Se indica que el gobierno estadounidense lanzó el ataque contra Irán sin un plan claro. Dirigentes de dicho país, incluido su presidente Donald Trump, han ofrecido diversas y contradictorias justificaciones para la guerra, que incluyen evitar la alegada amenaza inminente de Irán producir armas nucleares y lograr un cambio de régimen llevando a la oposición iraní al poder.
Después de los ataques, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) declaró que no había indicios de tal desarrollo activo de armas nucleares por parte de Irán. Las Naciones Unidas, China y Rusia, condenaron los ataques por socavar la estabilidad del Medio Oriente; otros condenaron los ataques de represalia de Irán contra los aliados de Estados Unidos en la región. Algunos expertos críticos con la operación la calificaron de ilegal según la ley estadounidense.
Para Jeremy Bowen, en escrito publicado en la página electrónica de la BBC de 16 de junio de 2026, “la guerra contra Irán ha sido el peor error de política exterior del presidente Donald Trump hasta ahora”. Indica el autor que sus consecuencias hacen “más difícil para Estados Unidos disuadir a sus enemigos” señalando de paso cómo esta aventura militar, tras la estela que deja de muertos, hogares y edificaciones destruidas, “ha dañado sus alianzas con las monarquías árabes productoras de petróleo del Golfo, cuyo modelo de negocio como islas de estabilidad en la turbulencia de Medio Oriente tardará años en recuperarse”. Recuerda el autor que al inicio de los ataques contra Irán, tanto Trump como Netanyahu hacían alardes de una campaña corta, exitosa y victoriosa. El cálculo, señala, fue un error asombroso. Los dirigentes políticos, religiosos y militares que sobrevivieron los primeros ataques, han terminado fortalecidos. Se les ha ido de las manos, al menos por ahora, destruir las capacidades de Irán para hacer valer su soberanía.
Israel, como sucedió en medio de las negociaciones de febrero en Ginebra, ha tratado en estos momentos de descarrilar un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán al intensificar su agresión en el sur de Líbano, como parte de su guerra contra Hezbolá, asunto que no ha quedado fuera de los acuerdos negociados en Paquistán, donde Irán no renunció al apoyo a dicha organización.
Otros medios de opinión menos optimistas, como es el caso de mpr21, estiman que el acuerdo alcanzado no va a funcionar dado el hecho de que ni Irán ni Estados Unidos eventualmente cumplirán con lo acordado. Para ello se recurre al análisis de la experiencia previa situándonos en los Acuerdos de Argel de 1981 donde Estados Unidos se comprometió a no intervenir política ni militarmente en los asuntos internos iraníes y a levantar el embargo de activos iraníes y no imponer sanciones. Si bien opinan que algunas sanciones podrían ser dejadas sin efecto, es “dudoso que las sanciones se levanten.”
Vale la pena señalar que no estamos ante el escenario de un Tratado negociado por las partes en Paquistán, sino un Memorando de Entendimiento. Si bien éste abre el espacio para en un plazo de 60 días poder concretar acuerdos finales vinculantes sobre algunos aspectos de la relación entre ambos países y atender aspectos también relacionados con el estado de guerra y beligerancia, todavía es difícil el trecho que habría que caminar para entender un acuerdo final entre Irán y Estados Unidos.
La fuerza que representa un Tratado es mayor, aunque para Trump esto no diga nada. De hecho, indica la página electrónica de T62 Filadelfia, que estando en Francia para una reunión del G-7, con relación al “Memorado de Entendimiento” indicó por un lado “Nadie sabe qué es, pero es muy fuerte”; mientras por otro lado declaró: “Es un memorando de entendimiento y si no me gusta, volveremos a dispararles, a lanzar bombas”. Ante este panorama, veamos el contenido de este Memorando de Entendimiento:
1. Cese permanente e inmediato de la guerra en todos los frentes, incluyendo Líbano; no iniciar guerra u operaciones militares; abstenerse de amenazar o usar la fuerza y garantizar la integridad territorial y la soberanía de Líbano.
2. Compromiso de Estados Unidos de no interferir en los asuntos internos de Irán y respetar la soberanía de la República Islámica de Irán.
3. Negociar y alcanzar una acuerdo final en 60 días, plazo prorrogable por mutuo acuerdo.
4. Levantamiento completo del bloqueo naval en el Estrecho de Ormuz en un plazo de 30 días, restableciendo el tráfico marítimo. Estados Unidos retirará sus fuerzas de alrededor de Irán en un plazo de 30 días.
5. Tras la firma del Memorando, en 60 días realizar los preparativos necesarios para el paso seguro de buques comerciales sin costo alguno desde el Golfo Pérsico al Mar de Omán y viceversa; el desminado de la aguas por parte de Irán en 30 días y el inicio de las discusiones de Irán con el Sultanato de Omán para definir la futura administración y servicios marítimos en el Estrecho de Ormuz
6. Necesidad de que Estados Unidos y sus aliados presentarán un plan definitivo y consensuado de reconstrucción para Irán con una inversión mínima de $300 mil millones.
7. Suspensión de las sanciones sobre venta de petróleo, productos petroquímicos y derivados y acceso total de Irán a sus recursos financieros, incluidas las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, de la Junta de Gobernadores de la OIEA y las imposiciones unilaterales por parte de Estados Unidos
8. Irán no adquirirá ni desarrollará armas nucleares; resolver la disposición de las reservas de material enriquecido mediante un mecanismo mutuamente acordado.
9. Mantener el estatus quo a la espera de un acuerdo final, Irán con su programa nuclear y Estados Unidos sin imponer nuevas sanciones, ni desplegar fuerzas adicionales en la región.
10. Levantamiento de sanciones y expedición de licencias por parte de Estados Unidos para la exportación de petróleo iraní, derivados del petróleo y servicios asociados, incluyendo transacciones bancarias, seguros, transporte, etc.
11. Liberación de los fondos y activos congelados o restringidos bloqueados a Irán.
12. Formación de un mecanismo de supervisión para implementar el acuerdo.
13. Iniciar negociaciones para un acuerdo final.
14. El acuerdo final deberá ser aprobado por una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.
Establecidos estos puntos vale la pena preguntarnos qué posibilidades reales tiene un acuerdo de esta naturaleza en medio de los siguientes obstáculos:
(a) Muchas de las sanciones a Irán fueron impuestas por leyes del Congreso de Estados Unidos, por lo que Trump no tiene la autoridad para dejarlas sin efecto mediante Órdenes Ejecutivas.
(b) El 4 de junio de 2026 la Cámara de Representantes votó 215 a 208 para limitar poderes de guerra a Trump en Irán.
(c) Un 64% de los estadounidenses considera la guerra una decisión incorrecta;
(d) Al presente Irán cuenta con 440.9 kilos de uranio enriquecido a un 60%, cuando para construir armamento atómico, necesitaría elevarlo a 90%.
(e) El centro de Natanz, uno de los lugares donde Irán enriquece el uranio, fue dañado por bombardeos en un 75%, sin embargo, Fordow, construida a 80 metros bajo la superficie, resultó prácticamente intacta.
(f) En los entendidos entre las partes no se menciona la escalada del conflicto a nivel regional, no se discute el programa y los sistemas de misiles de Irán; ni congela el apoyo de Irán a sus aliados, incluyendo Hezbolá.
Israel ha rechazado el acuerdo y declarado que para el Estado de Israel lo acordado al presente o de cada al futuro, no es vinculante. Al indicar que no formó parte de las negociaciones, tanto el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, como también su Ministro de Defensa, han indicado, además, que sus Fuerzas de Defensa no se retirarán de los territorios recientemente ocupados en Gaza, Líbano y Siria. Israel ha reiterado, además, su voluntad de destruir los pueblos y localidades del sur de Líbano, tal como ha venido haciendo en Palestina con Gaza, así como anexar los territorios ocupados. Se trata de la continuación de la agenda sionista de décadas atrás de construir a costa de la integridad territorial de otros Estados de la región, el Gran Israel.
Al analizar donde nos encontramos ante este conflicto y el Memorando de Entendimiento alcanzado, resulta de interés señalar:
(a) La administración Trump proyecta como un gran logro la apertura del Estrecho de Ormuz, cuando previo a la Guerra estaba abierto y es precisamente la guerra desatada por Estados Unidos e Israel contra Irán lo que lo cierra.
(b) Previo a la Guerra, Estados Unidos proclamó que uno de sus objetivos sería promover el llamado “cambio de régimen” de los ayatolas en Irán; cuando la realidad es que al presente sigue presente en Irán el mismo “régimen” que la Guerra cambiaría.
(c) En múltiples declaraciones se dijo que Irán había perdido su capacidad militar; la realidad al presente es que Irán sigue teniendo capacidad para enfrentar a Estados Unidos e Israel y contestar con misiles sus actos de agresión.
(d) Estados Unidos e Israel persiguieron con la Guerra eliminar la capacidad de Irán para el desarrollo de sus capacidades nucleares; lo cierto es que desde la administración Obama ya se había alcanzado un Tratado que precisamente fue Trump quien unilateral e injustificadamente lo dejó si efecto.
(e) Irán ha demostrado en esta Guerra la capacidad de enfrentar regionalmente las amenazas de Estados Unidos, Israel y sus aliados árabes en la región a su soberanía.
(f) Como resultado de los daños que esta Guerra ha provocado a su país, Estados Unidos y sus aliados árabes en la región serán responsables de costear la reparación de tales daños.
(g) Con su resistencia ante las amenazas y agresiones a su país, Irán ha ganado el respeto de países vecinos y ha podido liberarse, al menos en el Memorando de Entendimiento, de las sanciones económicas y comerciales impuestas por Estados Unidos.
Estados Unidos no ha obtenido en esta guerra nada nuevo que no tuviera antes de entrar en ella. Sus acciones no sólo han perjudicado su propia economía, sino también han debilitado la de sus socios europeos. Como indica MPR21 “Estados Unidos no sólo ha perdido la guerra sino también la hegemonía en una región estratégica, como Medio Oriente, una situación que no se va a resignar.”
Mientras el reloj avanza, vivimos la espera de qué ocurrirá con Cuba ante las amenazas de Donald Trump de embarcarse en una nueva aventura bélica una vez terminara su guerra contra la República Islámica de Irán.
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