Escrito por Juan Camacho
La historia nos dice que tanto las naciones como sectores de sus ciudadanos han utilizado la atención de eventos deportivos para adelantar sus causas de manera positiva. El comportamiento de los atletas negros que levantaron el puño izquierdo en Mexico-68 mientras recibían medallas en protesta por el discrimen racial en los EU no entorpeció dicho evento. En Montreal 76 se desarrolló una huelga de los trabajadores que construían las instalaciones para los Juegos. En 1988 ciudadanos de Seúl desarrollaron una intensa lucha por lograr elecciones libres y justas mediante la presión local e internacional previo a los Juegos.
Así tambien, en Barcelona 92 hubo huelga general previo a los Juegos y a la Exposición Universal de Sevilla. En Sidney 2000 hubo huelga de conductores de autobuses. En Atenas 2004 trabajadores de la construcción, así como personal hotelero y conductores de ambulancias celebraron huelgas aprovechando la ocasión de los Juegos. En China 2008 los tibetanos trabajaron duro para adelantar su causa mundialmente.
Como se observa, todos los actos mencionados no solamente son legales, sino comunes a las naciones que nos visitan y en ocasiones hasta manifiestan su solidaridad con éstos. Por tal razón, decir que los mismos deslucen o entorpecen los Juegos nos suena a chantaje.
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