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LA SEGUNDA VUELTA EN ELECCIONES 2026 EN PERÚ

 

 


11 de junio de 2026

El 12 de abril de 2026 se llevaron a cabo elecciones en Perú para elegir la presidencia y las vice presidencias de la República, los representantes ante el Congreso, que por primera vez en más de cuatro décadas es bicameral, y los integrantes del Parlamento Andino para el período de 2026- 2031. Se indica que 27.3 millones de peruanos fueron convocados a votar. En los pasados diez años Perú, en una espiral de crisis política, ha tenido ocho presidentes.

Los principales aspirantes a la presidencia del país en dichas elecciones fueron Roberto Sánchez, con una propuesta que reivindica al ex presidente Pedro Castillo del sector centro izquierda, quien está en prisión condenado por conspiración para la rebelión al alegadamente promover en 2022 un auto golpe de Estado; y la candidata de la derecha Keiko Fujimori, quien ha aspirado a la presidencia en las pasadas tres elecciones y la cual alcanzó la mayoría de los votos en la primera vuelta. Fujimori ya estado vinculada entre otras acusaciones por lavado de dinero.

La Constitución peruana requiere para que un candidato/a sea electo/a el 50% más uno de los votos. En

esa primera vuelta, concurrieron a las urnas 25, 287,954 votantes, es decir, el 70.5% de los electores habilitados para votar. Perú contaba a la fecha con una población estimada en 33,035,304 habitantes. El término para la presidencia es de cinco años.

En las elecciones se escogieron, además 130 congresistas, de los cuales las organizaciones de la derecha peruana lograron conseguir 85 congresistas; mientras “Perú Libre” obtuvo 37, “Juntos por el Perú” 5,  y el “Partido Morado”, 3 conformando un bloque de 45 congresistas.

El Artículo 111 de la Constitución de Perú dispone que “treinta días siguientes a la proclamación de cómputos oficiales entre los dos candidatos que obtuvieran la votación más alta” en la primera vuelta, si es que ninguno logra posicionarse con el 50% más uno de los votos, se convocará una segunda vuelta electoral.

Perú es uno de los países más grandes en América del Sur. Cuenta con una extensión geográfica de 1,285,216 kilómetros cuadrados. Si lo comparamos con la superficie de Puerto Rico, Perú es más de 141 veces el tamaño de nuestro archipiélago. Colinda al Norte, con Ecuador y Colombia; al Sur con Chile, al Este con Brasil y Bolivia y al Oeste con el Océano Pacífico. 

Políticamente el país se divide en 24 departamentos y 196 municipios, denominados “provincias”. Su población es diversa, siendo catalogada por algunos, como 60.2% como mestizos; 25.8% como amerindios; 6% europeos y dentro de una clasificación como “otros” se incluye un 2.5% de negros y una proporción similar de asiáticos. El modelo económico que ha tenido en las pasadas décadas ha estado sostenido en un modelo neoliberal.

Perú es también uno de los países que más quita y pon ha tenido en su historia en términos de presidencias. Desde la independencia el 28 de julio de 1821, ha tenido 65 presidentes, a los que se suman otras dos personas que habiendo sido juramentados como presidentes, nunca llegaron a ocupar sus cargos. La realidad del siglo XXI no ha traído grandes cambios. Solamente entre 2000 y 2021 Perú ha tenido 10 presidentes, de los cuales entre 2016 y 2021 sumaron 5.

En las elecciones llevadas a cabo el 11 de abril de 2021, irrumpió en la política peruana un dirigente magisterial de nombre Pedro Castillo, básicamente desconocido en la política partidista y electoral del país. Se le consideraba un aspirante de izquierda, aunque había confrontado críticas de algunos sectores de la izquierda peruana por sus posiciones conservadoras en temas tales como el aborto, las políticas de igualdad de género y matrimonio igualitario. Sin embargo, aún en las diferencias, Castillo recibió el respaldo de tales sectores frente a Keiko Fujimori, o la del derechista Rafael López Aliaga, quien llegó tercero en las elecciones de abril de 2021.

La campaña contra Castillo tomó un giro más bien propio de la época de la Guerra Fría, siendo acusado de haber estado vinculado con la guerrilla maoísta de Sendero Luminoso que en el pasado operó al interior del país. Como parte de la propaganda contra Castillo los sectores de la derecha indicaban que un voto por él era un voto a favor del comunismo y que de éste resultar electo, traería al pueblo miseria y pobreza.

El programa político del Partido Nacional Perú Libre, donde militaba Castillo, fundado originalmente en 2008 por Vladimir Cerrón, como un movimiento político regional, aspiraba a conformar un partido de trabajadores; la nacionalización de sectores estratégicos de la economía; el incremento en los recursos asignados a la educación pública y a la salud, incluyendo un plan universal de salud gratuito y de calidad; así como elevar el nivel de las pensiones de los jubilados. Perú Libre también estaba comprometido en convocar una Asamblea Constituyente con el propósito de derogar la Constitución aprobada en 1993 bajo el gobierno de Alberto Fujimori e impuesta tras su Golpe de Estado. Esta Constitución tiene como sostén las políticas neoliberales que como en otras partes donde el modelo se ha implantado, propugnan por la desigualdad extrema y la corrupción, y en el caso peruano, el vínculo triangular entre mafiosos, militares y el sistema judicial.

En la segunda vuelta electoral de 2021, la diferencia entre Pedro Castillo y Keiko Fujimori, fue de 44,058 votos, equivalente a 0.25%.

Hay quienes indican que en Perú coexisten dentro de un Estado nacional dos países; uno donde prevalece la oligarquía, la burguesía nacional y los sectores económicos dominantes de ascendencia europea; otro conformado por la base social que respaldó a Castillo, que es la población pobre en el interior del país, donde hay una mayor presencia de las poblaciones originarias, los llamados “mestizos”, y los sectores obreros y campesinos,

Desde su jura como presidente en julio de 2021, Castillo debió enfrentar los intentos reiterados de la derecha en control del  Congreso  para desbancarlo del cargo. Desde el interior de su gobierno se presentaron de inmediato contradicciones entre distintos funcionarios que le habían apoyado en su carrera electoral impactando algunos integrantes de su gabinete presidencial.

Una votación promovida en el Congreso por una diputada del partido “Avanza País”, imputándole a Castillo “falta de capacidad para diferenciar el bien con el mal” y la designación de ministros y funcionarios de gobierno vinculados con el terrorismo, tubo como resultado 61 votos a favor, 43 votos en contra y un voto abstenido. Otras mociones presentadas contra Castillo incluyó la de “traición” fundamentada en expresiones de Castillo proponiendo una salida negociada para brindar acceso al mar a Bolivia.

En un movimiento torpe y ciertamente con legalidad cuestionada desde la oposición política, Castillo anunció anticipadamente la disolución del Congreso y el establecimiento de un “gobierno de emergencia excepcional”, comprometiéndose de paso a convocar a elecciones para un nuevo Congreso “en el más breve plazo” y que éste, en un plazo no mayor de 9 meses, aprobara una nueva Constitución. 

El decreto de Castillo provocó una ola de renuncias en su gabinete; el rechazo por parte de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional; la negativa por parte del Congreso a someterse al decreto de disolución; la votación  del cuerpo legislativo destituyendo a Castillo de su cargo como presidente por 101 votos a favor; y su detención y encarcelamiento preventivo por orden de la Fiscalía bajo el cargo de “rebelión”.

En la segunda vuelta en la pasada elección del 7 de junio de 2026, conforme al escrutinio hecho hasta el 11 de junio, habiendo contabilizado el 98% de los votos, Fujimori se encuentra al frente con una diferencia de 651 votos (50.002%), frente a 49.998% de Sánchez; es decir, la diferencia en votos entre ellos se acerca a lo que fue el resultado de Castillo frente a Fujimori en las pasadas elecciones presidenciales. Mientras el restante número de votos en el extranjero pudiera darle ventaja a Fujimori, el restante número de votos en las zonas rurales y aisladas favorecerían la candidatura de Sánchez.

De acuerdo con Marta Rey Maté para RTV, para esta segunda vuelta se enfrentaron dos modelos antagónicos de país. Sánchez ha prometido de ser certificado como presidente, otorgarles gracia presidencial a Castillo. No obstante, aún de perder las elecciones, Fujimori, como ha ocurrido desde 2016 controlaría el parlamento, lo que representa una cuota sustancial de poder en Perú.






 


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